Dios es un Dios de retos, que te dice que hagas cosas con el fin de llevarte a un mejor lugar, a una mejor vida, donde sus sueños y los tuyos se juntan y se cumplen.

El Señor le dijo a Abraham un día: “Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!” (Génesis 15:5) El primer reto que Dios le dio a Abraham fue salir, esto quiere decir: no veas solo lo que está alrededor o lo que tú puedes hacer, sal y mira lo que hay afuera de tu casa. Lo que hay afuera, es lo que Él ha hecho, y lo que él puede hacer o darte.

El segundo reto que le dio fue el de contar. Has tratado alguna vez de contar las estrellas? ¡Yo sí! Empecé muy bien... pero llegó el momento en que me perdí contando! Y dije: “¡Simplemente son muchas!”. No sé lo que pensó Abraham, pero me imagino que debe haber tratado de contarlas solo para llegar a la misma conclusión: son muchísimas. Creo que una de las cosas que Dios trataba de decirle a Abraham era: “Puedes dejar que tu imaginación active tu fe”. 

Muchas veces necesitamos ver algo que el Señor ya hizo para activar la imaginación que nos lleve a creer por más. Lo que más me sorprende de esta historia es lo que dice el siguiente versículo: “Abram creyó al Señor, y el Señor se lo reconoció como justicia” (Génesis 15:6) Una cosa es salir, otra es ver, otra es tratar de contar, pero la más importante es ¡creer! 

La inspiración para creer por nuevas y mejores cosas viene de Dios . Él va a hacer lo que sea necesario para mostrarte lo bueno que ha planeado para ti. Si ya lo viste y llegaste a la conclusión que yo llegué: “Es muchísimo”, entonces ahora atrévete a creerlo. Sé valiente, cree por aquello que para ti es imposible, porque el Dios de lo imposible está de tu lado.

¡No lo has visto!
Cuando era más joven (lo digo porque aún me siento joven), hablaba con mis amigas acerca de lo que nos gustaría en el futuro: carreras universitarias, novios, a qué edad nos gustaría casarnos, cuántos hijos queríamos, qué nombre nos gustaría ponerles. Hablábamos de los lugares que nos gustaría visitar y también de dónde quisiéramos vivir; todos eran sueños y cosas que siempre comenzaban con “me gustaría”, luego entendí que una cosa es lo que te gustaría y otra muy diferente es hacer planes para alcanzarlo.
Cuando me llegó el momento de empezar a decidir, fue cuando esos “me gustaría... “comenzaron a cambiar, porque los veía lejos, inalcanzables e incluso estaba convencida de que muchos de ellos nunca serían para mí. Tenía temor de no llegar a tener un buen futuro. Pero... ¡sus planes son buenos! (repitamos: ¡sus planes!). Mis planes y los de Dios sí tienen cosas en común, pero me di cuenta con el tiempo que los de Él sobrepasaron los míos. Cuando decidí comenzar a caminar con el Señor, poco a poco Él me reveló sus planes para mí, (creo que no me los mostró todos, porque hubiese empezado con el “interrogatorio”), muchos de esos planes, comenzaron con un anhelo en mi corazón que luego convertí en oración, hasta que vi que su provisión y respuestas eran SIEMPRE más de lo que pedí o imaginé . Creo que Dios comienza a mostrarte poco a poco para que tu fe también crezca poco a poco. ¡Él siempre va a sorprenderte!
Pero debes creer. ¡Hoy quiero retarle a que puedas convertir tus anhelos y sueños en oraciones, que creas porque la respuesta de Dios llegará en el momento justo! Y que creas que serás sorprendida porque veras mucho más de lo que tus ojos vieron y mucho más de lo que tus oídos escucharon. ¡Atrévete a creer que el Señor hará eso contigo una y otra vez porque te ama!

Pon allí tus ojos
Caminar con Dios es toda una aventura donde siempre esperas que pasen cosas buenas. Cuando fui por primera vez a un parque de diversiones fue una experiencia muy especial para mí, había tenido la oportunidad de ver muchas fotografías de ese lugar, había visto videos, me habían contado muchas veces cómo la gente se divertía y las cosas que podías encontrar allí. Cuando entré al parque casi restregué mis ojos para poder ver bien dónde estaba en ese momento, fue inolvidable. Lo que había visto en fotos, el sueño que había entrado en mi corazón y por el cual un día oré con una sencilla oración, finalmente pude verlo y disfrutarlo. No sé si te pasa, a veces pienso si todo fuera así de fácil. Me tardó más en pensarlo que Dios en contestar a mi corazón diciéndome: “Es así de fácil”.

Debemos de crear una conexión interna. Lo que puedo ver con mis ojos de la fe y lo que dejo que grabe mi corazón. Ambos deben unirse con tus palabras y convertirse en una oración. Así de fácil... “la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1) ¡Esta es la manera de Dios! Algunas veces debemos dejar a un lado lo que nuestros ojos naturales ven, para comenzar a caminar viendo lo que nuestros ojos internos ven. Debes ayudar a tus ojos internos a que todos los detalles sean claros, que la imagen sea HD, clara, sentir que muy pronto tus ojos naturales lo verán. El camino de la fe no tiene final. Vas a caminar por allí todos los días de tu vida, así que no permitas que las malas experiencias del pasado o las circunstancias te vuelvan ciega para caminar. Busca dentro de ti. Sé que aún hay sueños por lograr, metas por alcanzar y promesas por cumplir. Crea una imagen de cada una. Grábala en tu corazón y camina hacia ellas... así de fácil. ¡Porque a la mujer valiente que cree… ¡todo le es posible!

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